El Museo del Prado ha encontrado en sus bodegas una importante copia inusual de la Mona Lisa. Esta réplica de la Gioconda de Leonardo da Vinci, fue pintada por uno de sus pupilos favoritos, probablemente Andrea Salai (que a la postre se convertiría en uno de los amantes del maestro) o Francesco Melzi. Los expertos del Prado han empleado varios meses en estudiar, limpiar y quitar el oscuro barniz que cubría la tabla.
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